La IA y la energía: un vínculo en los dos sentidos
La inteligencia artificial se ha convertido en un asunto energético por derecho propio. Consume electricidad, a veces mucha. También puede ahorrarla, siempre que se ponga al servicio de la eficiencia energética.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) dedicó a este doble vínculo un informe especial, Energy and AI, publicado el 10 de abril de 2025. Sus cifras dan el orden de magnitud de lo que está en juego.
| Indicador | Valor según la AIE | Horizonte |
|---|---|---|
| Consumo eléctrico de los centros de datos | Unos 415 TWh, es decir, el 1,5 % de la electricidad mundial | 2024 |
| Consumo previsto de los centros de datos | Unos 945 TWh | 2030 |
| Ahorros posibles con la optimización con IA de la calefacción y la refrigeración de los edificios | Unos 300 TWh de electricidad al año | Si se generalizaran las soluciones existentes |
| Reducción de la duración de las averías de red gracias a la detección de fallos con IA | 30 a 50 % | Aplicaciones existentes |
Según la AIE, generalizar las aplicaciones de IA existentes para optimizar los procesos industriales permitiría ahorros de energía superiores al consumo total actual de México. En cuanto a los edificios, la agencia identifica también los obstáculos: propiedad fragmentada, escasa digitalización e incentivos insuficientes.
Estas cifras son potenciales, no resultados ya obtenidos. Muestran, sin embargo, que la eficiencia energética es uno de los terrenos donde la IA puede producir ganancias medibles. Recuerdan también que su uso tiene un coste energético propio.
Un consumo que conviene poner en perspectiva
El crecimiento de los centros de datos suscita inquietudes legítimas. La AIE lo sitúa en un conjunto más amplio: según su informe, los centros de datos representan aproximadamente una décima parte del aumento mundial de la demanda de electricidad hasta 2030. Es menos que los motores industriales, el aire acondicionado de viviendas y oficinas o los vehículos eléctricos.
El panorama difiere según los países. En las economías avanzadas, donde la demanda de electricidad llevaba décadas estancada, la AIE estima que los centros de datos aportarán más del 20 % del crecimiento de la demanda hasta 2030. Para los gestores de red y para los grandes consumidores, la IA es por tanto también una cuestión de conexión y de capacidad.
Para una empresa que utiliza la IA, la conclusión es práctica: un uso meditado, centrado en las tareas en las que la herramienta aporta una ganancia real, vale más que un uso sistemático. La sobriedad digital se une aquí a la eficiencia energética.
Qué cambia la IA en una ingeniería energética
Una ingeniería energética maneja cada día un gran volumen de información: tomas de datos en campo, datos de consumo, fichas técnicas de equipos, textos reglamentarios y pliegos de condiciones. Gran parte del trabajo consiste en cruzar esta información, comprobar su coherencia y obtener un entregable fiable.
La IA generativa y las herramientas de análisis de datos intervienen precisamente en estas tareas. Pueden acelerar la lectura de un texto reglamentario extenso, detectar una incoherencia en un conjunto de datos, preparar una primera estructura de informe o seguir la evolución de un corpus de textos. La ganancia se mide en tiempo devuelto a los ingenieros para el análisis y el asesoramiento.
Estas herramientas no sustituyen la experiencia. Un modelo de lenguaje puede producir una cifra falsa con aplomo, confundir dos versiones de un texto o inventar una referencia. En un ámbito donde un error de cálculo puede hacer perder una ayuda o falsear el dimensionamiento de una instalación, cada resultado debe ser verificado por un profesional que responda de él.
Es la línea que seguimos en IHD. La IA sirve al rigor de nuestros estudios, no los sustituye: cada cifra de un entregable sigue estando verificada, con su fuente y asumida por un ingeniero.
El marco jurídico: el Reglamento de IA
A quién afecta
El Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como Reglamento de IA o AI Act, se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea el 12 de julio de 2024. Establece normas armonizadas para la inteligencia artificial en la Unión. El texto puede consultarse en EUR-Lex.
El reglamento distingue varios papeles. Un responsable del despliegue (en inglés, «deployer») es una persona física o jurídica que utiliza un sistema de IA bajo su propia autoridad, salvo en el ámbito de una actividad personal de carácter no profesional. Según nuestra lectura, una empresa que pone un asistente de IA a disposición de sus equipos para su trabajo entra en esta definición.
La alfabetización en IA
El artículo 4 del reglamento trata de la alfabetización en IA. El reglamento la define como las capacidades, los conocimientos y la comprensión que permiten desplegar sistemas de IA con conocimiento de causa, siendo conscientes de sus posibilidades y sus riesgos.
Este artículo fue reescrito por el Reglamento (UE) 2026/1744 del 8 de julio de 2026, publicado el 24 de julio de 2026. Los proveedores y los responsables del despliegue deben ahora tomar medidas para favorecer la alfabetización en IA de su personal. El texto precisa que esta obligación no les exige garantizar un nivel específico de alfabetización por persona. Hemos detallado esta evolución en nuestro artículo sobre el artículo 4 del Reglamento de IA.
Los sistemas de alto riesgo en la energía
El anexo III del Reglamento de IA clasifica como de alto riesgo ciertos usos vinculados a las infraestructuras críticas. Se refiere a los sistemas de IA utilizados como componentes de seguridad en la gestión y explotación del suministro de agua, gas, calefacción o electricidad.
Con el Reglamento (UE) 2026/1744, las obligaciones aplicables a estos sistemas del anexo III entran en aplicación el 2 de diciembre de 2027. Para los sistemas que entran en el anexo I, el plazo se fija en el 2 de agosto de 2028.
| Uso de la IA | Estatus respecto al Reglamento de IA |
|---|---|
| Asistente de IA utilizado por los equipos para su trabajo | La empresa es responsable del despliegue: medidas para favorecer la alfabetización en IA |
| Componente de seguridad en el suministro de agua, gas, calefacción o electricidad | Alto riesgo (anexo III), obligaciones a partir del 2 de diciembre de 2027 |
Los datos personales: el RGPD se aplica
El uso de una herramienta de IA no suspende el Reglamento general de protección de datos. En cuanto un sistema de IA trata datos personales, por ejemplo el nombre de un ocupante o los consumos de una vivienda identificada, el RGPD se aplica plenamente.
La CNIL, la autoridad francesa de protección de datos, recuerda los principios que hay que seguir. Un sistema de IA que utiliza datos personales debe perseguir una finalidad determinada, legítima y explícita. Debe basarse en una de las seis bases jurídicas que prevé el RGPD: consentimiento, obligación legal, ejecución de un contrato, misión de interés público, protección de intereses vitales e interés legítimo. Por último, un sistema de IA no puede aplicarse a datos personales recogidos de forma ilícita.
Para una ingeniería energética, la consecuencia es concreta. Antes de someter el expediente de un cliente a una herramienta de IA, hay que saber adónde van los datos, quién tiene acceso a ellos y para qué uso. Una herramienta de consumo general utilizada sin precauciones puede exponer información confidencial.
Qué significa para usted
Para el director de una ingeniería o de una pyme de la energía
Sus equipos probablemente ya utilizan herramientas de IA, con o sin marco. El Reglamento de IA le pide que favorezca su alfabetización en estas herramientas. El RGPD le obliga a controlar los datos que pasan por ellas. Una política de uso clara y una formación adaptada responden a ambas exigencias.
Para un instalador o una empresa de obras
La IA puede aligerar la preparación de presupuestos, expedientes técnicos y documentos administrativos. La responsabilidad del contenido sigue siendo suya: un documento generado automáticamente debe revisarse con la misma exigencia que un documento redactado a mano.
Para un industrial o un gestor de patrimonio
La optimización de procesos y edificios con IA figura entre los potenciales identificados por la AIE. Sin embargo, las soluciones que gobiernan instalaciones críticas de suministro de energía pueden ser de alto riesgo en el sentido del Reglamento de IA: su elección merece un examen reglamentario previo.
Para un operador de red de calor o de electricidad
Los sistemas de IA utilizados como componentes de seguridad en el suministro de gas, calefacción o electricidad estarán sujetos a los requisitos de alto riesgo a partir del 2 de diciembre de 2027. Este calendario deja tiempo para prepararse, siempre que se empiece pronto.
Lo que recomendamos
Adoptar la IA en una profesión técnica de la energía supone tres cosas: saber qué hacen bien y mal las herramientas, encuadrar los datos que circulan por ellas y mantener la verificación humana en el centro de cada entregable.
IHD acompaña a las empresas de la energía en estos tres planos. Nuestras formaciones en inteligencia artificial están pensadas para equipos técnicos y parten de situaciones concretas de nuestras profesiones. Nuestra experiencia como ingeniería energética, descrita en nuestra página de auditoría e ingeniería energética, nos permite hablar el lenguaje de sus ingenieros.
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